ÚLTIMO
septiembre 21, 2026 3 min de lectura
Política

El desafío de la democracia en tiempos de crisis

El Gobierno de Rodrigo Paz enfrenta un ambiente de tensión en Bolivia, marcado por protestas y una persistente crisis de combustible. Ante esta situación, la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobó el 17 de septiembre la ampliación del estado de excepción por 90 días más, que se implementó inicialmente en junio tras más de 50 días de movilizaciones que resultaron en pérdidas económicas significativas y la muerte de al menos 22 personas.

A pesar de la aprobación de esta medida, las razones detrás de la conflictividad social continúan latentes. Diversos sectores, como la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari y la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin), han manifestado su oposición a la decisión del Gobierno, argumentando que esta medida afecta el derecho a la protesta y no aborda las causas de fondo del descontento.

Analistas y dirigentes coinciden en que la estabilidad del país no puede depender de estados de excepción prolongados o de una salida anticipada de la administración actual. La discusión gira en torno a cómo restablecer la capacidad institucional para atender las demandas sociales y económicas, evitando así una escalada de la crisis.

Durante las protestas de mayo y junio, la exigencia de renuncia del presidente Paz cobró protagonismo. A medida que se acercaba el final del primer estado de excepción, esta demanda resurgió. El ministro de Trabajo, Williams Bascopé, acusó a Evo Morales de intentar acortar el mandato presidencial, mientras que otros líderes políticos expresaron sus deseos de un cambio inmediato en la administración.

Expertos como Sósimo Paniagua y José Antonio Rivera advirtieron que acortar el mandato no resolvería por sí solo la crisis económica estructural que enfrenta el país. La solución, argumentan, radica en un enfoque que priorice la institucionalidad democrática y el diálogo constructivo.

La activista Águeda Colque argumenta que un cambio de gobierno sin un plan efectivo no solucionará los problemas subyacentes. Señala que es necesario un enfoque en políticas públicas que aborden las necesidades de la población y no solo los intereses de los grandes empresarios.

La prolongación del estado de excepción genera un debate sobre la efectividad de esta medida ante problemas profundamente arraigados. Colque critica esta estrategia, considerándola una "paz negativa" que podría intensificar la desesperación social si no se acompaña de soluciones efectivas a las causas del descontento.

En medio de la crisis actual, que ha dejado un saldo trágico de vidas perdidas y una economía dañada, la necesidad de un diálogo inclusivo y de reconstrucción de la confianza en las instituciones se hace más evidente. Las voces expertas coinciden en que el camino hacia la solución no pasa por cambios de gobierno aislados, sino por restablecer la capacidad de escuchar y negociar dentro de un marco democrático.

Comparte la nota // Facebook X / Twitter WhatsApp