La inseguridad alimentaria crece en Bolivia: Un tercio de los hogares reduce sus comidas
Un preocupante informe de la Defensoría del Pueblo indica que uno de cada tres hogares en Bolivia ha disminuido el número de comidas diarias por dificultades económicas. Este fenómeno se agrava tras el aumento en los precios de alimentos, que ocurrió tras la eliminación de la subvención al diésel.
Pedro Callisaya, defensor del Pueblo, destacó que la alerta nutricional es alarmante. Según el estudio, realizado en las principales ciudades y en El Alto, se identificaron aumentos significativos en los precios de 21 productos de primera necesidad.
Los datos revelan que el 71% de las personas encuestadas considera que sus ingresos no son suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias. Además, un 94% ha reducido la cantidad de alimentos que adquiere, y un 86% ha modificado sus hábitos de consumo.
Impacto en la población vulnerable
La situación es grave también para los niños: el 14,4% de los menores de cinco años presenta desnutrición crónica, y un 61,3% padece anemia. Esta crisis alimentaria se suma a un contexto donde el 44,7% de la población ya vivía en condiciones de pobreza en 2025, según el INE.
Callisaya advirtió que la reducción del gasto en alimentos podría deteriorar la calidad nutricional de las dietas familiares, pues las familias tienden a optar por productos más baratos y menos nutritivos. Este impacto es especialmente crítico para los adultos mayores y personas con discapacidad.
Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística reportó una inflación acumulada del 3,88% hasta agosto de 2026. Aunque el IPC mostró un incremento del 0,85% en septiembre, la realidad de los precios de alimentos y otros productos básicos sigue afectando duramente a la población.
Con proyecciones poco optimistas para el próximo año, Bolivia enfrenta desafíos importantes en materia de seguridad alimentaria y salud pública, lo que exige atención urgente por parte de las autoridades y la sociedad en su conjunto.