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agosto 17, 2026 2 min de lectura
Sociedad

Migración boliviana: del aula a la cosecha en Chile

Con el amanecer en el norte de Chile, Juan David inicia su jornada laboral a las 5:30 de la mañana, lejos de su hogar en Bolivia. En un video viral de TikTok, comparte su experiencia en la cosecha de frutas, destacando que la clave para ganar dinero es concentrarse en el trabajo, mientras el frío de la cordillera acompaña su día a día.

La migración de jóvenes bolivianos se ha vuelto una constante ante la crisis económica y la inestabilidad social en su país. Según el sociólogo Alfonso Hinojosa, más de la mitad de quienes cruzan la frontera hacia Chile tienen entre 18 y 29 años, buscando oportunidades que les permitan mejorar su calidad de vida.

Yasiel, una joven profesional de 27 años, es un ejemplo de esta realidad. Tras graduarse en medicina, se trasladó a Calama, donde comenzó como lavavajillas y ahora dirige la cocina de un restaurante. A pesar de su formación, la necesidad económica la llevó a optar por un trabajo donde gana más de 8.000 bolivianos mensuales, un contraste significativo con su país.

Según datos, el 70% de los permisos laborales emitidos en Chile durante el primer semestre de 2026 correspondieron a bolivianos. Esto resalta la importancia de la migración en la economía de Bolivia, ya que las remesas enviadas desde Chile han aumentado considerablemente, pasando de 159,30 millones a 312,97 millones de dólares entre 2019 y 2023.

El fenómeno migratorio no solo involucra a quienes buscan trabajo, sino que también refleja la precariedad del mercado laboral en Bolivia. La tasa de informalidad juvenil alcanza el 96,2%, lo que plantea un desafío significativo para el desarrollo del país. Organizaciones como Solidar Suiza trabajan para mejorar las condiciones laborales y fomentar el empleo digno entre los jóvenes.

A pesar de los sacrificios, muchos jóvenes enfrentan la dura realidad de trabajar en la agricultura durante largas jornadas, olvidando incluso las festividades patrias. La esperanza de enviar dinero a sus familias en Bolivia es un motivador poderoso, ya que buscan construir un futuro mejor, aunque eso signifique dejar atrás sus sueños académicos.

La migración de estos jóvenes plantea una cuestión crítica: ¿qué cambios son necesarios en Bolivia para que las oportunidades laborales retengan a su talento? Este éxodo plantea desafíos tanto para el desarrollo local como para el futuro de muchos hogares bolivianos, que dependen de las remesas enviadas desde el extranjero.

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